El mal aliento ocasional puede aparecer después de consumir determinados alimentos o al pasar varias horas sin comer. Sin embargo, cuando continúa incluso después de cepillarse, puede estar relacionado con factores presentes en la boca.
La acumulación de bacterias, placa y sarro, una limpieza insuficiente de la lengua o algunos problemas de las encías pueden contribuir al mal aliento persistente.
Además de mantener una correcta higiene diaria, una revisión odontológica permite evaluar dientes y encías para identificar posibles causas y recomendar las medidas apropiadas para cada persona.
Si notas que el problema se mantiene durante varios días, no intentes simplemente ocultarlo con enjuagues o mentas. Una valoración puede ayudar a encontrar su origen.
Una boca saludable también se siente fresca.
Agenda una valoración y recibe una recomendación según tu caso.
